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Prevención y hábitos de vida saludable

Prevención

Prevenir es prever, conocer de antemano un daño o perjuicio y tomar las medidas necesarias, con el fin de disminuir la incidencia y/o mortalidad de las enfermedades. Así podemos definir tres momentos en la prevención:

Prevención primaria

Son las medidas que se toman para evitar la aparición de una enfermedad (modificando los hábitos poco saludables de la población hacia otros más adecuados) con el objetivo de disminuir la incidencia de la enfermedad. (Ej: Campañas anti consumo de tabaco).

Prevención secundaria

Medidas que pretenden hacer el diagnóstico precoz de la enfermedad con el objetivo de disminuir la mortalidad. Este conjunto de acciones se denominan programas de screening. Ej. Programas que facilitan la realización masiva de mamografías para población femenina (aumentando la cantidad de centros disponibles, realización de examen sin costo, etc).

Diagnóstico precoz: refiere al proceso de estudio orientado a la detección temprana de una enfermedad a partir de la manifestación de determinados signos.

Prevención terciaria

Medidas destinadas a reducir/prevenir las discapacidades/limitaciones/daños de la enfermedad en fase avanzada.(Ej: Tratamiento contra el SIDA).

Un modo activo de ayudar al organismo a prevenir enfermedades -como el cáncer-, y facilitar su tratamiento, es desarrollar y mantener hábitos de vida saludable.

Hábitos de vida saludable

Se define como la conducta que al darse de modo repetido y sostenido en el tiempo, se establece como patrón de actividad en el día a día, constituyéndose como una rutina. Por lo tanto, la adquisición de hábitos de vida saludable hace referencia a la implementación de patrones que favorecen un estilo de vida que promueven la salud de la persona.

La OMS entrega sugerencias para una vida más saludable
  • No fumar. En caso contrario, una medida para dejarlo es la disminución del número total de cigarros fumados por día. Recuerde además, que el humo afecta a quienes están a su alrededor.
  • Evite la obesidad.
  • Aumente el consumo de frutas, verduras y hortalizas variadas: ingiera al menos 5 raciones al día. Limite el consumo de alimentos que contienen grasas de origen animal.
  • Realice alguna actividad física de intensidad moderada todos los días.
  • Si bebe alcohol, ya sea vino o cerveza, modere el consumo y, si son bebidas de alta graduación, evítelas.
  • Evite la exposición excesiva al sol. Es especialmente importante proteger a niños y adolescentes. Las personas que tienen tendencia a sufrir quemaduras deben protegerse del sol durante toda la vida.
  • Evite la exposición a sustancias que pueden producir cáncer, tales como insecticidas, radiación, asbesto, entre otros.
  • Asegúrese de tener relaciones sexuales protegidas.
  • Las mujeres a partir de los 25 años deberían someterse a pruebas de detección precoz del cáncer de cuello de útero.
  • Las mujeres a partir de los 50 años deberían someterse a una mamografía para la detección precoz de cáncer de mama.
  • Participe en programas de vacunación contra el virus de la hepatitis B.
¿Cuándo consultar al especialista?

Se recomienda consultar con el médico si presenta cualquiera de estos síntomas:

  • Un bulto o nódulo.
  • Un dolor persistente en el tiempo.
  • Una herida o úlcera que no cicatriza (incluyendo las úlceras de la boca).
  • Una mancha o lunar que cambia de forma, tamaño y/o color.
  • Una lesión en la piel que ha aparecido recientemente y sigue creciendo.
  • Sangrado o hemorragias anormales.
  • Tos y/o ronquera persistente.
  • Cambios en los hábitos urinarios o intestinales.
  • Pérdida de peso no justificada.